CARTA INFORMAL A LA PRESIDENTA DE LA REPÚBLICA (2da. Parte)

La segunda norma en la que se evidencian estas inaceptables ineptitudes de vuestros asesores, dice relación con la reciente Ley N° 20.291, publicada en el Diario Oficial el 15 de Septiembre recién pasado. Esta norma se compone de tres artículos, que a su vez introducen cada uno modificaciones en distintos aspectos de la estructura tributaria. El artículo primero modifica a su vez el Decreto Ley N° 3.475, de 1980, que contiene la Ley sobre impuesto de timbres y estampillas, eliminando en forma permanente, el impuesto a las transferencias electrónicas, giros desde cajeros, cheques y traspaso de fondos de cuenta corriente. El articulo segundo amplía los límites que determinan el número de empresas que pueden acogerse a los regímenes de tributación contemplados en los artículos 14 bis y 14 ter del Decreto Ley Nº 824 de 1974, que contiene la Ley Sobre Impuesto a la Renta, y por último el articulo tercero modifica la Ley N° 20.259, introduciendo una reducción de la tasa de impuesto específico a las gasolinas automotrices, con carácter transitorio.
Entre los fundamentos de este proyecto de ley se encontraban la alta inflación, y la necesidad de estimular el desarrollo y el crecimiento. Pero lo cierto es que las tres medidas contempladas en ella consisten en rebajas o eliminación de impuestos (en algunos casos de manera permanente y en otra transitoria). Es decir nuevamente el Estado buscó reducir sus ingresos. Y esta vez el golpe a las arcas fiscales fue duro. Con esta ley se proyectó que el Fisco dejaría de percibir casi 550 millones de dólares solo entre lo que resta del año 2008 y el 2009 completo. Me pareció algo paradójico Sra. Presidenta, por cuanto lo solicitado por su gobierno para financiar el Transantiago eran casi 2 mil millones de dólares. O sea, ¿Por un lado nos damos el lujo de dejar de percibir 550 millones pero por otro pedimos 2 mil millones más?. Perdonara usted que los números no sean mis mejores amigos, quizás estoy sacando mal los cálculos. Pero como fuera, yo se que lo importante para usted y su gobierno era beneficiar a todos los chilenos con estas medidas.
Aunque, no obstante lo anterior, me excusará vuestra excelencia que me vea en la necesidad de comentarle algunos desajustes ocurridos en la tramitación de esta ley. Me llama profundamente la atención que el articulo primero de la norma, que a propósito entró en vigencia el 1° de octubre recién pasado, elimine permanente el impuesto al cheque y a los traspasos de fondos desde cuenta corriente, pero deje aun subsistente el tributo que grava el protesto de estos instrumentos por falta de fondos, afecto a un impuesto de un 1% del monto del cheque, con un mínimo de $ 2.722.- y con un máximo de 1 UTM (aprox. $ 37.000.-). Nuevamente me cuesta encontrar una explicación a tan injusta norma. Y es que comprenderá usted que me es imposible creer que en una Republica Democrática como la nuestra, donde tiene plena vigencia el Estado de Derecho, se utilicen los impuestos como instrumentos moralizadores por parte del Estado. Entiendo que la moderna Teoría del Derecho Financiero, y Tributario en particular, admitan que el impuesto como instituto jurídico, pueda tener también fines extrafiscales o parafiscales, pero esto en ningún caso supone que estos otros fines aparten la esencia del impuesto, cual es servir como herramienta de extracción de recursos a la sociedad para ayudar a contribuir con las necesidades publicas que debe desarrollar el Estado, transformándolo en una sanción más. El protesto de cheque por falta de fondos ya constituye un ilícito en la legislación comercial, sancionado por el articulo 467 del Código Penal según lo dispone el articulo 22 de la Ley sobre cuentas corrientes bancarias y cheques contenida en el D.F.L. N° 707 de 1982. Dichas sanciones consisten en penas privativas de libertad sin perjuicio de la obligación de pagar la cantidad adeudada, además de la publicación del protesto en el Boletín de Informaciones Comerciales. Estoy seguro que usted, Sra. Presidenta, concordará conmigo en que no es posible que vuestro gobierno aparezca moralizando a la ciudadanía a través de la imposición de tributos para desincentivar conductas ilícitas. Porque, ¿imagínese usted a qué podría llevarnos una política como esa?: impuesto al fraude, impuesto al tráfico ilícito de estupefacientes, impuesto al homicidio y a la violación inclusive. Con todo respeto, Dios nos guarde de un absurdo como aquel.
Es por eso que nuevamente, solo puedo creer que estamos ante otro error, esta vez de los encargados de transcribir las sesiones de la comisión de hacienda del Honorable Senado. Imagino que me dirá que aquello escapa a su competencia, o la de sus ministros, pero no esta demás que se lo comente a ver si por intermedio del Ministro Secretario General de la Presidencia, el Sr. Viera Gallo, logra trasmitirle al Congreso de la República mi preocupación. Y es que aunque usted no lo crea, estoy casi seguro que hay un error grotesco en el Informe de la Comisión de Hacienda recaído en el que, en ese entonces era solo un proyecto de ley (durante el segundo tramite constitucional). En efecto, en este informe, contenido en la Historia de esta Ley, en su pagina 101, se produce un singular dialogo entre la Honorable Senadora Sra. Evelyn Matthei y el Ministro de Hacienda Sr. Andrés Velasco. Antes de aprobar en comisión el articulo en comento, aparece la Senadora consultándole al señor Ministro cual es el sentido de mantener este impuesto del 1% al protesto de cheques por falta de fondos. A lo que el señor Ministro aparece respondiendo que se mantiene “por la razón económica de desincentivar los comportamientos socialmente indeseables, como es girar cheques sin fondo“. ¿Dígame usted si este no fue un error garrafal de transcripción?. Es que, al menos en mi concepto, es la única explicación a este intercambio de comentarios que tendría mas sentido si fuera al revés. Es decir si fuera la Senadora militante de un partido político reconocidamente conservador de la moral ciudadana (U.D.I.), la que apareciera dando como explicación, que tal impuesto se mantendrá para “desincentivar comportamientos socialmente indeseables”. ¿No cree usted?. ¡Dios nos libre nuevamente, Sra. Presidenta, de tener un gobierno que sancione a través de tributos a quienes cometan conductas socialmente indeseables!.
No quisiera extenderme mas de lo debido, porque se que el tiempo de vuestra excelencia es escaso, por esto solo terminare señalando que esta Ley N° 20.291 implicó una merma en las arcas fiscales de casi 550 millones de dólares. De los cuales aproximadamente 150 millones corresponden a la eliminación permanente de los impuestos de la ley de timbres y estampillas que solo beneficia a quienes realizan giros desde cajeros automáticos, traspasos de fondos desde cuentas corrientes, trasferencias electrónicas de dinero, o bien giros de cheques. Todos impuestos fijos que bordeaban los 163 pesos por cada transacción. Por lo que es fácil calcular que el impacto mayor de esta eliminación recaerá en las personas naturales, las micro empresas y, si me permite la generosidad en el análisis, a las pequeñas empresas también, ya que a las medianas y grandes empresas poco les importará darse cuenta que en sus activos hay 163 pesos mensuales más por cada transacción realizada, y de otro lado poco también les importará al quintil mas pobre de la población esta reducción, ya que ni siquiera tienen la posibilidad de acceder a una cuenta corriente, o a tarjetas de debito o crédito que les permita girar dinero desde cajeros automáticos, menos a hacer trasferencias electrónicas de dinero, por lo que nada verán aumentado en sus bolsillos a fin de mes.
De los restantes 400 millones de dólares, 220 millones aproximadamente corresponden a lo que dejará de percibir el Fisco por la reducción transitoria de la tasa del impuesto específico a las gasolinas automotrices, cuya tasa de 4,5 UTM por metro cúbico se vio reducida a 3,5 UTM por metro cúbico, toda vez que se mantengan las condiciones que hacen operable esta rebaja. Lo que en términos claros se tradujo en 36 pesos menos por litro. El fundamento para presentar el proyecto el día 4 de Septiembre, y solicitar discución inmediata del mismo, para que fuera aprobado el día 11 de Septiembre, es decir en apenas 8 dias despúes, según explicó el Ministro era que ojala antes de fiestas patrias la ciudadanía recibiera con agrado una baja en los precios de la gasolina (de 93, 95 y 97 octanos) esperando que esta no superara los 700 pesos por litro (límite sicológico), pero lamento infórmale que la medida implementada no dio el resultado esperado, puesto que esos 220 millones de dólares que el Estado dejó de percibir, se consumieron en menos de una semana, superando hoy, cinco semanas después de la entrada en vigencia de la medida, los 750 pesos por litro de bencina. ¿Hasta donde vamos a llegar Sra. Presidenta!. Quizás, en los próximos actos protocolares, terminemos viéndola transitar solo en su carruaje presidencial tirado por caballos, y escoltada por un grupo de coraceros del Ejército, porque como está actualmente el precio de la bencina, el presupuesto de palacio quizás no nos alcance para llenar el estanque del Ford Galaxy que suele acompañarla en esta clase de actos. ¡Dios nos libre su excelencia, Dios nos libre otra vez!.
Pero en fin Sra. Presidenta, lo que en verdad quería resaltar al mencionar esas cifras es que, en este contexto, se me vino a la mente de inmediato el titulo de la Ley que comento, la cual ampulosamente señala: “Introduce estímulos para fomentar el crecimiento y el desarrollo económico“. Nuevamente creo que alguien erró, esta vez en el nombre. Y ahora si que no queda duda al respecto. ¡Se deben haber confundido y ya!. El asesor encargado de redactar el proyecto de ley, debe haber copiado el nombre de otra norma que nunca llego al parlamento, porque nadie en su sano juicio, con mayor razón usted, podrá creer que una Ley como la N° 20.291 introduce efectivamente estímulos para fomentar el crecimiento y el desarrollo económico. El artículo primero deja aproximadamente 2.000 pesos mensuales en los bolsillos de alrededor de 5 millones de chilenos. Nadie puede pensar que con 2.000 pesos mensuales más se irá a fomentar el desarrollo y el crecimiento. ¿O si?. Y el artículo tercero introdujo transitoriamente 36 pesos menos por litro de bencina en los bolsillos de alrededor de 10 millones de chilenos, pero esos 36 pesos duraron apenas una semana. Se que estará pensando en que las alzas sostenidas del precio de los combustibles no pueden ser atribuidas a su gobierno. Estoy de acuerdo con eso, pero aun así, ¿tampoco pensará usted que una medida como esa introduce verdaderamente estímulos al desarrollo y el crecimiento de la economía?. Habrá que revisar el original del proyecto de ley contenido en su mensaje presidencial, le apuesto que entre tanto papel aparecerá el verdadero nombre de esta ley.
Sra. Presidenta, se que no han sido buenas noticias las que le he dado. Pero no piense usted, por favor, que esta es una critica política. No Sra. Presidenta, le doy mi palabra que no es así. ¿Quien soy yo para decir en que se deben o no gastar los casi 35 mil millones de dólares que tiene ahorrado el Fisco en el extranjero?. No olvide usted que soy solo un estudiante de derecho, no un ecónomo, ni un cientista político. Por tanto la intención de esta informal misiva, no es otra que sólo manifestarle mi sincera preocupación por el mal uso del tributo y el beneficio tributario, en lo que ya podría configurar una desnaturalización de estos importantes institutos jurídicos. Como vera, a veces errores de descoordinación por parte de los mandos bajos (en este caso los asesores de su gabinete ministerial) pueden llevar a la ciudadanía a pensar que en la conducción de la política fiscal de su gobierno se esta olvidando cual es el sentido originario de la potestad impositiva que la Constitución Política de la Republica le otorgó al Estado: recaudar dinero para dar cumplimiento a las necesidades publicas que formulen las demandas sociales. El objetivo es simple y no puede jamás perderse de vista en un Estado Democrático como el nuestro: el Estado esta al servicio de la persona humana, y por tanto su misión es ayudar a superar las ineficiencias del mercado en la correcta asignación de los recursos, introduciendo mecanismos de redistribución de la riqueza a través del impuesto, y utilizando los beneficios fiscales como herramientas de corrección, no de fomento a las desigualdades, o peor aún la regresión impositiva. Pero se que estará demás que se lo mencione, usted de seguro ya lo sabe, y ya ha tomado las medidas del caso para que errores como estos no se vuelvan a repetir.
Sin más que agregar, se despide atentamente de usted.
Cristian Bahamonde G.
Foto: http://www.presidencia.cl























Pablo Bolados:
6 de marzo, 2009 a las 9:42 pmBahamonde, a emol!!!, deberias reemplazar a gonzalo rojas por que es una lata, se cree chistoso, se jura hermógenes…
Oye Bahamonde, que te pasa con Michelle. Es la rebaja tributaria más grande que se ha visto en el “RedWorld”!!!!
Aunque dicen que “el que da primero da dos veces” pronto se vendrá otra.